Sabado, 05 de abril de 2025

La Penitencia

Absolución de los pecados y efectos de la absolución

“Cristo confió el ministerio de la Reconciliación a sus Apóstoles, a los obispos, sucesores de éstos, y a los presbíteros, colaboradores de los obispos, los cuales se convierten, por tanto, en instrumentos de la misericordia y de la justicia de Dios. Ellos ejercen el poder de perdonar los pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Compendio, n. 307).

Sólo los sacerdotes pueden perdonar los pecados en el nombre de Dios.

Perdonar el pecado en el alma del hombre, devuelve la amistad y la confianza con Dios, y hace posible que la eficacia de la gracia continúe actuando en la persona del pecador y que Cristo siga viviendo en su alma. Se entiende entonces que el sacramento de la Reconciliación -recibir el hombre el perdón de Dios- sea también un paso previo a la venida de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo a cada ser humano, a cada persona. Y se comprende también que la Eucaristía haya de ser recibida sin pecado mortal, para que el encuentro personal con Cristo pueda llegar a realizase y dar en el alma los frutos esperados: nueva fe, nueva esperanza, nueva caridad.

Con la penitencia, con la Reconciliación con Dios, el hombre pecador no se hace “esclavo del pecado”. Queda en condiciones de usar su libertad para que el pecado no se apodere de su espíritu ni eche en él raíces, y para que la gracia de la “nueva criatura en Cristo Jesús” siga creciendo y desarrollándose en él.

La “nueva criatura” no sólo vive en el espíritu. El hombre es persona, cuerpo, alma, espíritu, y, al transmitirnos la “participación en la naturaleza divina”, Jesucristo ha querido subrayar esa unidad del hombre instituyendo un sacramento que toca directamente la fragilidad del ser humano.

“Los efectos del sacramento de la Penitencia son: la Reconciliación con Dios y, por tanto, el perdón de los pecados; la Reconciliación con la Iglesia; la recuperación del estado de gracia, si se había perdido (por el pecado mortal); la remisión de la pena eterna merecida a causa de los pecados mortales y, al menos en parte, de las penas temporales que son consecuencia del pecado; la paz y la serenidad de conciencia y el consuelo del espíritu; y el aumento de la fuerza espiritual para el combate cristiano” (Compendio, 310).

La absolución ha de ser recibida personalmente por cada penitente. Sólo cabe una absolución colectiva, a varias personas, en caso de inminente peligro de muerte; e incluso en esas situaciones, la Iglesia indica que quienes reciben así la absolución han de hacer “propósito de confesar individualmente, a su debido tiempo, los pecados graves ya perdonados de esta forma” (Compendio, n. 311).

Para facilitar que todos los cristianos podamos vivir con paz y serenidad este sacramento, en el que recibimos toda la gracia de la redención que Cristo nos ganó en el Calvario y en la Resurrección, la Iglesia ha establecido que “todo confesor está obligado, sin ninguna excepción y bajo penas muy severas, a mantener el sigilo sacramental, esto es, el absoluto secreto sobre los pecados conocidos en confesión” (Compendio, n. 309). Yla Iglesia celebra entre sus mártires, muchos sacerdotes que han defendido con su vida el secreto de la Confesión.

Junto a la paz y a la serenidad de conciencia, uno de los frutos más preciosos del Sacramento del Perdón no es del penitente, es del mismo Jesucristo: que en cada Confesión, en cada Absolución tiene la alegría de perdonar. “Más alegría hay el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos”.


Comentarios

No hay comentarios sobre esta noticia.

Comentar

Columnistas

¿Milei o Vance?

Vance es un peso pesado intelectual, un político-filósofo. Entre sus influencias están la doctrina social de la Iglesia, el pensamiento de René Girard y las ideas de teóricos postliberales como Sohrab Ahmari o Patrick Deneen Publicado en el Debate

Por Francisco J Contreras Leer columna

Algunos problemas en el horizonte de la política verde actual

La subida global de temperaturas y la conveniencia de ir sustituyendo las fuentes de energía tradicionales (gas, petróleo y carbón) por otras más sostenibles es un tema de permanente actualidad tanto en los medios de comunicación como en la política. Frente a la versión aplastantemente mayoritaria del problema y sus soluciones, el ciudadano atento y bien informando acaba descubriendo algunos problemas a los que no se les presta demasiada atención. En este artículo se presentarán algunos de ellos

Por Francisco Javier Garcia AlonsoLeer columna

El tráfico con inmigrantes y el avance de las nuevas derechas europeas

La propuesta que más influyó para atraer el voto de muchos europeos hacia las nuevas derechas es el rechazo a las políticas que facilitan la inmigración incontrolada, pues están convencidos de que aumenta la delincuencia y favorece la islamización de Europa

Por Angel Jiménez LacaveLeer columna

La trampa de la Justicia social

La alternativa a la "justicia social" no es un escenario de pobres muriéndose en las aceras por falta de recursos para pagarse un hospital. La alternativa sería una sociedad en la que, con una presión fiscal que fuese muy inferior a la actual, la gran mayoría de la gente se las arreglase muy bien por sí misma, sin depender de papá Estado. Publicado en el centro Covarrubias

Por Francisco J Contreras Leer columna

Miguel Bernad en la revuelta

Este hombre de 82 años ha hecho más daño al sanchismo en dos meses que Feijóo y sus diputados en esta legislatura

Por Rafael Sánchez SausLeer columna

"Agenda 2033, nueva y eterna"

  En su libro “Agenda 2033, nueva y eterna”, Eduardo Granados presenta una propuesta para que pongamos nuestra mirada en 2033, fecha en la que se cumplen dos mil años de la Redención. En 2033 confluyen las celebraciones del bimilenario de la institución de la Eucaristía, de la muerte y resurrección de Cristo y del nacimiento de la Iglesia. En esta entrevista el autor nos da las claves de esta original propuesta.  

Por Teodoreto de Samos Leer columna

Ningun margen

Detrás de tanta normativa milimétrica se agazapa una desconfianza descomunal en la gestión privada, que actúa como un implícito reproche moral. Publicado en El Debate

Por Enrique García MáiquezLeer columna

¿Son los derechos humanos una idea tóxica?

Occidente no perdió el rumbo en 1776, sino en 1917 y 1968.

Por Francisco J Contreras Leer columna

San Fernando: el rey y el gobernante

Sólo el advenimiento de los Reyes Católicos, y el resultado de su prodigiosa obra, pudo superar, andando el tiempo, esa primacía en la memoria de los castellanos. Pero para ello hubieron de pasar casi doscientos cincuenta años Publicado en El Debate

Por Rafael Sánchez SausLeer columna

Goma 2 Eco asturiana ¡y ya vale!

Cabe resaltar aquí lo afirmado por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional: "En definitiva, da igual el explosivo que se utilizara, lo cierto es que todas las pruebas apuntan a que estos personajes fueron los que cometieron ese atentado y la trama asturiana proporcionó los explosivos" (sic).

Por Ana María Velasco Plaza Leer columna

Encuesta
¿Logrará la ciudadanía frenar la ley de amnistía?

a) no, el gobierno lo tiene todo "bien atado"
b) sí, la fuerza del pueblo es imparable

Dignidad Digital, S.L. E-mail: redaccion@dignidaddigital.com
logo