Viernes, 20 de abril de 2018

Semana Santa

Buena muerte

Dentro de poco las calles de España se llenarán de pasos dedicados a todos los episodios posibles de la pasión y muerte de Cristo, a sus advocaciones más diversas, y entre ellas una que en todo tiempo, y hoy más, no deja de levantar en nosotros un cierto repunte de disconformidad, de rebeldía: Buena Muerte. ¿Es buena alguna muerte? ¿Pudo ser buena la muerte de Cristo? La respuesta sencilla nos habla de la serenidad que sigue al padecimiento y esa es la que parece haberse impuesto en la iconografía habitual de la Buena Muerte, poblada de maravillosos crucificados -sirvan sólo de recuerdo el sublime sevillano de Juan de Mesa y el anónimo y portentoso gaditano-, pero la más cierta y de más honda raíz teológica es que la muerte atroz de Jesús fue buena porque sólo por ella nos vino y fue posible nuestra salvación. Suena fuerte, pero ya dijera Gómez Dávila que lo que le seducía en el cristianismo era la maravillosa insolencia de sus doctrinas.

Philippe Ariès fue el primer historiador que se adentró en el territorio de los sentimientos que suscitaba la muerte y de las distintas formas en que los hombres se han enfrentado a ella cuando la hora llega. Sentimientos y actitudes cambiantes hasta lo inimaginable. Hoy se entiende por una buena muerte aquella que, ante todo, suprime el sufrimiento, incluso si ello supone la inconsciencia, circunstancia ésta la más temida durante muchos siglos por cuanto imposibilita la preparación para ese momento decisivo. La forma en que se vive la muerte dice mucho, pues, de una civilización.

Hace un par de días ha sido aprobada en el Congreso una propuesta de Ciudadanos que se ha presentado como el primer paso hacia lo que será una "ley de muerte digna". Lo que no puede la vida lo hace la muerte y, ¡oh, milagro!, votaron juntos y a favor el PP, PSOE, Podemos y, por supuesto, los de naranja. Lo que se pretende en esta positiva y equilibrada iniciativa es que los servicios de cuidados paliativos, hoy restringidos a algunas regiones, se extiendan a todo el país, incluso de forma domiciliaria, y que se aseguren derechos de tanta importancia para el enfermo terminal como la posible sedación, que no debe confundirse con la eutanasia, la intimidad y el acompañamiento de familiares o amigos. Ojalá este consenso político sobre la muerte, que recuerda un poco a tregua de funeral, se extienda a otras parcelas de esta, digamos, vida.


Comentarios

No hay comentarios sobre esta noticia.

Comentar

Columnistas

WHATSAPP,  MENTIRAS  Y  CAMPAÑA  ELECTORAL

El whatsapp se ha convertido, en muy pocos años, en la aplicación más utilizada del teléfono móvil y es, en mi opinión, el medio más poderoso para difundir toda clase de información, tanto verdadera como falsa, con el objetivo de tratar de conseguir el voto de muchas personas.

Por Paco MexiaLeer columna

¿Pero de verdad Putin quiere destruir la UE?

Acabamos de asistir a la actuación de la justicia de un Lander alemán en el caso Puigdemont. Su resolución ha sido criticada por varios expertos, de algunos de los cuales me han llegado noticias, pero concretamente el publicado por el profesor Bastida he tenido el gusto de leerlo.  Todos ellos eran críticos con la postura alemán

Por Esteban Alú MorteraLeer columna

Hay que leer a Laje

Toca promocionar a la competencia: Agustín Laje y Nicolás Márquez publicaron en 2016 El libro negro de la nueva izquierda, un must para cualquiera que desee entender el trasfondo histórico-filosófico del feminismo radical y el homosexualismo. Publicado en Actuall

Por Francisco J Contreras Leer columna

Wylie el rojo

Wylie es el creador de Cambridge Analytica. Traidor y pelirrojo, la progresía mundial ya ha encontrado al responsable de sus tribulaciones Publicado en el Diario de Sevilla

Por Rafael Sánchez SausLeer columna

 Las pensiones en España: entre la demagogia y la inmovilidad

Los gobernantes actuales, con una práctica de avestruz en sus políticas, no se atreven a mostrar e informar la realidad del problema de las pensiones, como primer paso para buscar soluciones, ni menos aún a ofrecerlas, en una muestra más de la pusilanimidad que han mostrado a lo largo de dos legislaturas en las que nos han enseñado que su quehacer político consiste precisamente en no hacer o en todo caso, en hacer lo mínimo posible para que todo siga igual.

Por José Luis LafuenteLeer columna

Entrando en Vetusta por la Estación del Norte

Primeros dias en Oviedo del Catedrático de Ingenieria Química Julio Bueno Publicado en la Nueva España

Por Julio BuenoLeer columna

11M: Año XIV del Tiempo Nuevo

Indignación, tristeza y perplejidad fue lo que sentí al leer La Nueva España del 11 de marzo y comprobar que mis peores augurios, a pesar de albergar una mínima esperanza, se habían cumplido. Ni una sola mención a los atentados que tuvieron lugar en Madrid hace catorce años -sumándose así al silencio de la mayoría de los medios de comunicación nacionales- sobre el mayor atentado perpetrado en Europa hasta la fecha.

Por Ana María Velasco Plaza Leer columna

Raíces del mal

El mal, el que amenaza de tantas formas a todo hombre o mujer, no se somete a los esquemas de los agitadores POublicado en el Diario de Sevilla

Por Rafael Sánchez SausLeer columna

Estrasburgo y nosotros

La interpretación evolutiva es un timo jurídico en virtud del cual el juez, en lugar de aplicar la ley, la reformula creativamente según su propia percepción de “las nuevas circunstancias sociales” convirtiéndose en legislador de hecho y violando la separación de poderes. Publicado en Actuall

Por Francisco J Contreras Leer columna

LAS RAICES PROFUNDAS DEL INDEPENDENTISMO

En el momento actual, quizá la mayor preocupación de los españoles sea el problema independentista catalán y sus dos millones de partidarios con sus atrabiliarios jefes al frente.

Por Esteban Alú MorteraLeer columna

Necesitamos más "brecha salarial"

i en España aumentase algo la “brecha salarial” porque un mayor número de mujeres han ralentizado sus carreras para tener varios hijos (nadie habla del techo de cristal reproductivo: la “parejita”; si queremos conseguir un repunte natalicio, habría que incentivar que muchas mujeres fuesen a por el tercer o el cuarto hijo, compensando así la infecundidad de las que no tienen ninguno)… ¡habría que celebrarlo! Significaría que hemos identificado por fin nuestro problema más grave, y que estamos intentando atenuarlo. Y nuestro problema más grave no es la brecha salarial, sino el suicidio demográfico.Publicado en la fundación "valores y sociedad".

Por Francisco J Contreras Leer columna

Encuesta
Ante la actuación de los paises de EU en el caso Puigdemont ¿cobra sentido la decisión britanica del Brexit?

a) si
b) no

Dignidad Digital, S.L. E-mail: redaccion@dignidaddigital.com
logo