Lunes, 23 de octubre de 2017

liberal perfeccionista

Ellos sí creen

Recuerdo haberle oído hace veinte años a Jon Juaristi que el PNV no deseaba verdaderamente la independencia, sino la eterna aproximación a ella, que le permite justificar su existencia como movimiento irredentista y obtener prebendas presupuestarias y competenciales sin fin de un Estado siempre obsequioso (algo parecido a lo que dijo Eduard Bernstein en 1899 sobre la lucha por el socialismo: "la meta no es nada, el camino lo es todo").

Durante mucho tiempo pensé lo mismo del nacionalismo catalán: apostar en serio por la independencia sería matar la gallina de los huevos de oro. Y esa ha sido siempre también la premisa que subyacía a la actitud de los sucesivos gobiernos de Madrid: se puede aplacar al nacionalismo con dinero, con nuevas transferencias competenciales, o permitiendo que humillen un poco más a los hispano-hablantes de Cataluña, adoctrinen más tóxicamente a los niños o abran la enésima televisión o "embajada".

Siempre quedaba algo de botín para comprar un poco más de tiempo, fuesen tesoros artísticos de Sijena retenidos arbitrariamente por el Museo de Lérida, documentos del Archivo de Salamanca entregados a la Generalitat, corrupción a lo 3% consentida, sentencias del Tribunal Supremo inaplicadas, banderas nacionales quemadas o el himno español impunemente abucheado en las finales de la Copa del Rey. PP-PSOE de un lado y nacionalistas catalanes del otro estaban tácitamente de acuerdo en que la solución consistía en el infinito estiramiento de la reivindicación de los unos y de las concesiones de los otros.

Esa relación basada en el chantaje y la claudicación permanentes hubiese podido terminar si España hubiese puesto pie en pared alguna vez, anunciando que no claudicaría más. En cuarenta años de democracia, nunca llegó ese momento de dignidad (si exceptuamos, en el caso vasco, la ilegalización de Batasuna en la etapa Aznar).

Sorprendentemente, la cuerda se ha roto por el otro lado. Resultó al final que los nacionalistas deseaban la independencia de verdad. Incluso en esta etapa terminal, los cálculos del gobierno español han respondido hasta hace dos días a la antigua lógica victimismo-concesión: "Van de farol; todo es gesticulación para después arrancar un nuevo acuerdo de financiación, o maniobras de ERC para desplazar a CiU como partido nacionalista hegemónico".

Piensa el ladrón que todos son de su condición: incapaz de ningún ideal más alto que el tejemaneje y el regate político en corto, Rajoy no puede concebir que alguien piense y actúe en términos de Historia con mayúsculas. Es preciso reconocer que los nacionalistas catalanes están demostrando una audacia y una ambición de las que carecen los partidos nacionales.

Lástima que toda esa gallardía se haya entregado a un proyecto erróneo: la voladura de una Constitución democrática absolutamente respetuosa de la pluralidad regional, el despiece de uno de los países más antiguos de Europa y la creación de un microestado etnicista basado en una ideología narcisista y aldeana (el verdadero resorte del nacionalismo catalán ha sido siempre un infundado complejo de superioridad respecto a los demás españoles).

Puigdemont, Mas y Junqueras han pensado en grande y apostado fuerte? para el mal. ¿Será capaz la clase política española de hacer lo mismo para bien? Pensar en grande significaría entender que cuarenta años de constantes concesiones para que "los nacionalistas se sientan cómodos" sólo han servido para que se convenza a dos generaciones de jóvenes catalanes de que España es el enemigo, llevándonos a la locura actual.


Comentarios

No hay comentarios sobre esta noticia.

Comentar

Columnistas

La traición que se avecina

Ya pasó con el espíritu de Ermua. Las manifestaciones populares son luego moduladas por los políticos y el resultado final no se parece nada a las expectativas generadas.  

Por Francisco Javier Garcia AlonsoLeer columna

El empate es derrota

Las palabras de Millo y Rajoy indican que el Gobierno va a dar la razón a los de la bandera blanca y las camisetas blancas, y no a la multitud rojigualda Publicado en Actuall

Por Francisco J Contreras Leer columna

¿Llegó la hora?

Ante nuestros ojos, en su peor hora, tras años de dosis caballunas de anestesia, España al fin despierta   Publicado en el Diario de Sevilla

Por Rafael Sánchez SausLeer columna

¿Somos libres los ciudadanos?

El autor reflexiona sobre la consciencia que tienen los ciudadanos de los paises autodenominados democráticos de la manipulación a la que son sometidos por su clase política poniendo como ejemplo paradigmático de esta incómoda verdad la situación que se está viviendo en Cataluña

Por Juan J. RubioLeer columna

Juego de trolas

Que todo lo referente a lo que esta ocurriendo con el independentismo catalán es un montaje pactado lo vengo diciendo desde hace muchos años, particularmente en las  páginas de LNE, desde mi condición de española burlada por nuestra clase política. 

Por Ana María Velasco Plaza Leer columna

¿Qué se puede negociar en Cataluña?

La primera y más antigua acepción de justicia es la defensa del oprimido. Cataluña necesita justicia, no diálogo.

Por Francisco Javier Garcia AlonsoLeer columna

Pedro Sánchez, Antonio Pérez y Bellido Dolfos

La actitud desleal de Pedro Sanchez con España puede no sólo fracturar definitivamente al PSOE sino llevarlo a la irrelevancia electoral, Se pensaba que Zapatero era insuperable en su eficacia destructora pero siempre acaba apareciendo alguien que nos supera

Por Togas y Dignidad Leer columna

Después del 1 de Octubre

A la vista del empecinamiento de los partidos independentistas catalanes, ya no cabe cerrar los ojos o mirar a otro lado. La toma de decisiones debe seguir otras reglas.  

Por Francisco Javier Garcia AlonsoLeer columna

No habrá primavera árabe en Cataluña

La demografía es el destino: las revoluciones las hacen los mozos (que no Mossos) de menos de treinta años. Publicado en Actuall

Por Francisco J Contreras Leer columna

Hay solución

Para que España viva el Estado de las Autonomías, cumplido su ciclo, debe ser liquidado democráticamente Publicado en el Diario de Sevilla

Por Rafael Sánchez SausLeer columna

Reflexión marxista

Lo que decía el sabio: Es comprensible que determinados socios quieran dejar de pertenecer a un club que tolera lo que tolera a socios como ellos. Publicado en la Nueva España

Por Julio BuenoLeer columna

Encuesta
¿Metera el Gobierno a los golpistas en la carcel?

a) No no se atreve porque el PSOE no le apoyaria
b) Si no le queda ya otro remedio

Dignidad Digital, S.L. E-mail: redaccion@dignidaddigital.com
logo