Sabado, 25 de enero de 2020

 "72 años sin reposo. El jurista, natural de Cangas de Onís, fue asesinado por milicianos sin que sus restos hayan sido localizados»

FRANCISCO BECEÑA GONZÁLEZ

Luchó por la reforma de nuestra ordenación procesal, haciendo una labor crítica y desapasionada de nuestra legislación, reelaborando fundamentales instituciones procesales y, como consecuencia, influyendo en la reforma procesal de otros países.


He de reconocer que la primera vez  que vi su nombre en una publicación fue hace algunos años leyendo el discurso de apertura del Curso Académico, 1942-1943 de la Universidad de Oviedo, del catedrático José Serrano, quien, en primer lugar, recordó a Jesús Arias de Velasco, catedrático de Derecho Político y Administrativo, del que dijo que «su pasión de la Verdad y de la Justicia estaban tan arraigadas en el fondo de su alma cristiana que, por confesarlas, sufrió martirio y padeció el horrible tormento de asistir al suplicio de sus hijos». A continuación se refirió a Francisco Beceña González, catedrático de Derecho Procesal, con estas palabras: «Murió asesinado por los revolucionarios y ganó la bienaventuranza por el martirio, el día de la fiesta del Salvador, el 6 de agosto de 1936. Sus pobres despojos humanos, que su triste hermana no ha podido sepultar cristianamente, yacen perdidos en la cumbre de alguna de las montañas de Asturias».


En plena efervescencia de la Ley de la Memoria Histórica, ideada por el  funesto y aciago Rodríguez Zapatero, y cuando las asociaciones de izquierdas decían que «aún hay personas vivas a las que se puede exigir responsabilidades», olvidando la responsabilidad que a ellos les corresponde, volví a leer, años después, el nombre de Francisco Beceña en uno de los periódicos ovetenses que decía, entre otras cosas: «Francisco Beceña, 72 años sin reposo. El jurista, natural de Cangas de Onís, fue asesinado por milicianos sin que sus restos hayan sido localizados». A continuación se refería a su hermana Camila, fallecida en 1981, quien en 1940 instituyó, en recuerdo de su hermano, una beca en el Seminario de Oviedo, legando al mismo tiempo, parte de sus bienes a la Facultad de Derecho de Oviedo.  


Después de todos esos años y con la escasa información que poseíamos sobre su asesinato, aparecieron hace tiempo, en la prensa, unas declaraciones del catedrático José Antonio Tomás que actuó de ponente en un homenaje que la Academia de Jurisprudencia ofreció en Madrid al ilustre jurista asturiano. Manifestaba aquel catedrático que aunque se mantuvo durante décadas una placa en la Facultad de Derecho de Madrid, donde Beceña figuraba entre  la nómina de profesores y estudiantes «caídos por Dios y por España», no fue así. Para José Antonio Tomás, Beceña era un hombre de izquierdas «que es asesinado por gente de izquierdas en una zona republicana», por lo que, según su opinión, «ni murió por Dios, ni murió por España». Bien, difícil es saber por quién muere uno porque entra en la conciencia de cada persona y aunque José Antonio Tomás está en su derecho de decir lo que dijo, también está en su derecho escribir lo que escribió el autor de aquella frase porque  estaba convencido que por Dios y por España dio la vida Beceña. Por otro lado, es cierto que durante la guerra civil elementos de izquierda asesinaban a otros de izquierda, pongamos como ejemplo al fundador del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), Andreu Nin, asesinado en 1937 por el stanilismo instalado en España. Pero no es menos cierto que Francisco Beceña no era un hombre de izquierdas por lo que expondré y después que el lector juzgue.  


José Antonio Tomás declara que él tiene su teoría. La misma no es otra que el 19 de junio de 1931 Beceña asiste a un mitin en Oviedo del Partido Liberal Demócrata, que eran las siglas que sucedieron al Partido Reformista de Melquiades Álvarez. En este mitin Beceña criticó duramente a un sector de la izquierda por colaboracionismo con el régimen de Primo de Rivera. Aquel mitin terminó en disturbios. Determinadas personas lo reventaron y tuvo que actuar la Policía. Ese día, dice José Antonio Tomás, firmó su sentencia de muerte. Excepto esto último, que es su opinión, nada dice que Melquiades Álvarez intervino ese día y también sería asesinado. Tampoco dice que Beceña formó parte de la candidatura que Melquiades Álvarez presentó en Asturias, cuyos nombres, según la prensa, fueron:  Melquiades (asesinado); José Manuel Pedregal; Ramón Álvarez-Valdés (asesinado); Luis de Zulueta; Francisco Beceña (asesinado);  Carlos González Posada; Manuel Traviesa; Alfredo Martínez (asesinado); Pedro Miñor; Francisco Orueta; Mariano Merediz (asesinado); y Dionisio Morán.  Por otro lado, algunos de los nombres citados, incluido el mismo Melquiades Álvarez, fueron en coalición con la CEDA de Gil Robles en las elecciones de febrero de 1936..    


                                                                              JOSÉ Mª GARCÍA DE TUÑÓN AZA


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